Un tronco seco ablandado por dos almohadones nos invita. Y buscamos. Podemos seguir el trazo de las ramas bajo el cielo. El sol construye su propio laberinto tras el filtro de las hojas. Si suena, el chistido seco de un colibrí nos habrá puesto cerca de la posibilidad de otro recorrido. Este vagabundeo con la imaginación elegirá hacer pie en las hojas, en las alas, en la luz. O puede detener su mirada en el gatito que dedica ingentes esfuerzos a perseguir su propia cola.

Que el gato encuentre su rabito y lo muerda es tan inmediato como la sorpresa dolida con la que se suelta. Pero pocos segundos después olvida o juega a que olvida y vuelve a correr tras de sí. Nosotros pasaremos los días en la misma ronda de encuentros de luz, mordidas de ramas y colibríes de olvido.

Quizás aquí, Bajo la rosa china, experimentemos algo de ello.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Dos poemas de Domingo López Humanes

 
Domingo López Humanes




ESTADO DE EXCEPCIÓN

A veces
- muy de tarde en tarde -
la dicha le visita de improviso
se queda un rato
deambula
mira los libros
y se va
no sin antes advertirle
- apuntándole con un dedo -
que no se haga ilusiones
por el simple hecho
de haber escrito
otro poema

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DESPUÉS DE TODO

Y sonrió pensando
que las manos vacías valieron
para llenarlas de senos,
de puños en la lucha,
de vasos fraternos de vino,
de otras manos
igualmente encallecidas
y para aplaudir por supuesto
cuando ganaba a veces
el Depor. 

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Domingo López Humanes.http://revista.escaner.cl/node/327 http://www.elfantasmadelaglorieta.com/15_domingo_lopez.htm

Un poema de Cintio Vitier


LA VOZ ARRASADORA 

Ésta es la voz de un contemplativo, no de un hombre de acción. 
Ambas razas, las únicas que realmente existen, se miran con recelo. 
Es verdad que ha habido gloriosas excepciones, aunque bien mirados los rostros, bien oídas las voces, 
la sagrada diferencia se mantiene, y aún se torna trágica. 
Pero el contemplativo entiende y muchas veces ama el rayo de la acción. Casi nunca lo contrario ocurre. 
Ésta es la voz absorta de un oscuro, de un oculto, que ha tenido peregrinas ambiciones. 
Enumerarlas sería realizar un inventario del delirio. 
Baste decir que ha querido romper los límites del fuego en las palabras 
y ha vuelto al círculo del hogar con un puñado de cenizas. 
No, sin duda no lo comprenderéis, salvo los que sois del indecible oficio. 
Se entiende a un pescador, a un viajante, a un maestro, a un asesino. 
Estos hombres se alimentan de lo que hacen; hasta sus sueños y sus fantasmagorías son quehaceres, hechos. 
¿Cómo entender a uno que no ha poseído nunca nada; que no ha tocado una cosa desnuda de alusión; 
que sólo vive y muere en el mundo de lo otro, en el inalcanzable reino de las transposiciones: 
a uno que, de pronto, necesita escribir, como se necesita la comida o la mujer? 
Su suerte es dura, extraña, también irrenunciable. Y sin embargo, o por lo mismo, ya no me preguntéis, 
cada vez que oye la voz arrasadora de la vida, arroja su fantástico tesoro 
y sale cantando y llorando y resplandeciendo, y va silencioso a ocupar el puesto que le asignan. 

Marzo de 1960

- . - . - 

CINTIO VITIER. En Los poetas de Orígenes, selección, prólogo, bibliografía y notas de José Luis Arcos. FCE. México, D. F., 2002. Pág. 336. 

martes, 22 de marzo de 2016

Un poema de Francisco Madariaga.

http://franciscomadariaga.blogspot.com.ar/
Francisco Madariaga


DONCELLA BRUJA

Seres adoradores del centro de la tierra, del cuerpo de la tierra, de los follajes de la tierra.

Tierra sentada junto a mi con miembros de doncella bruja trabada de cabellos-terrores del amor;
quiere ella que le aten los sexos vivos de sus hombres
de plata o de diamante, de rayos o de espumas.

Sus hombres de celo de flores de locura de pájaros, de intenciones rojas negras de pájaros.

¿Sus rodillas?: con la maldad del aceite del todos los colores.

Rodillas que se doblan porque su corazón-sexo
hierve aquí mas que en cualquier
  Continente.

 
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 FRANCISCO MADARIAGA. Antología poética. Fondo Nacional de las Artes. Buenos Aires (Argentina). 1996.
 

domingo, 20 de marzo de 2016

Dos poemas de Felipe Aldana


 
Felipe Aldana


hay que matar al tirano 
le dijeron

apareció al otro día
con el costado enrojecido

he comenzado
contestó
matándolo dentro de mí mismo



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en un país donde el otoño 
se daba la mano
con la primavera

tenía el lenguaje húmedo
como una caricia
y la paz del alma
como una moneda de plata
en la palma de la mano
 



Aldana, Felipe. Felipe Aldana: obra poética y otros textos. Editorial Municipal de Rosario. Rosario, Argentina. 2001


 

viernes, 18 de marzo de 2016

Un poema de Jorge Leónidas Escudero

Jorge Leónidas Escudero




 

 LOS MUCHACHOS

A la mesa del bar van tres amigos
todos los días para ver
extinguirse la mañana. 
Hablan de que el río poco agua este año.
Ya ellos qué, pero discuten
como si poseyeran grandes cultivos. 
¿Y la política?
¡Ha de los ladrones!  dice alguno
y a otro le viene a la memoria
el robo lejano de su bicicleta.
La plata ya no alcanza para nada se quejan
y arremeten contra la juventud
a la que consideran hoy pervertida. 
Pagan de a cada uno el habido
consumo individual y se alejan después con
me duele un pie, esto es artritis, gastritis
me produce el café. 
Y el mozo del bar con mirada aburrida
los ve irse a mansalva con cara de inocentes
cuando es público y notorio que están confabulados
y otra vez han asesinado a la mañana.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Un poema de Hugo Mujica.

Hugo Mujica.

 

Hay perros que mueren de la muerte de su amo

Hay perros
que mueren de la muerte de su amo
cuerpos que no hacen el amor,
hacen el miedo
que no se agitan,
                        tiemblan.
Y hay hombres
en los que muere dios
como una gota de lacre
sobre el pecho
           de un torso de mármol,
son los que lloran cuando creen,
estar hablando,
o gritan soñando, pero al alba
olvidan el grito
con que encendieron la noche.
Hay hombres en los que gime dios
por no encontrar un hombre
                   donde morir de carne,
pero no llora como quien lo hace
solo,
llora como quien llora abrazado a un niño. 

Un poema de Elena Anníbali

Elena Anníbali

EL TELÉFONO 

desde alguna ciudad han llamado los otros 
los que por alguna razón están afuera 

ignoramos lo que eso signifique 

pueden estar, quizá, retozando 
de felicidad 
--el pulso candoroso-- 
amando o dejándose amar 
por extraños 

pueden, también, 
estar caminando, aún, 
sobre el áspero desierto 
de sus alucinaciones 

han llamado 

y hemos ido, vehementes, 
a levantar 
el rojo auricular que creíamos muerto 

y no hemos entendido nada: 

un idioma extranjero 
tal vez 
la interferencia del viento 
entre un balbuceo y otro 
una falla mecánica 

la lengua que nos hermanaba 
ha caído, rota, 
como un vaso en el piso 
y es inútil reconstruirla 

¿qué decían, aquellos? 
¿sigan la línea del lago 
hacia el Sur
¿nos pedían esperarlos? 
¿o el mensaje era 
permanezcan allí 
que la zona es infinita 
e inusual su infierno, 
y triste

- . - . - 

ELENA ANNÍBALI.  La casa de la niebla. Ediciones del Dock. Colección Pez náufrago. Buenos Aires, 2015. Pp. 34-35.