Un tronco seco ablandado por dos almohadones nos invita. Y buscamos. Podemos seguir el trazo de las ramas bajo el cielo. El sol construye su propio laberinto tras el filtro de las hojas. Si suena, el chistido seco de un colibrí nos habrá puesto cerca de la posibilidad de otro recorrido. Este vagabundeo con la imaginación elegirá hacer pie en las hojas, en las alas, en la luz. O puede detener su mirada en el gatito que dedica ingentes esfuerzos a perseguir su propia cola.

Que el gato encuentre su rabito y lo muerda es tan inmediato como la sorpresa dolida con la que se suelta. Pero pocos segundos después olvida o juega a que olvida y vuelve a correr tras de sí. Nosotros pasaremos los días en la misma ronda de encuentros de luz, mordidas de ramas y colibríes de olvido.

Quizás aquí, Bajo la rosa china, experimentemos algo de ello.

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viernes, 29 de enero de 2016

Un poema de Esteban Moore

Esteban Moore


el río,-- o postal a orillas de 

en sus aguas contaminadas 
'es prohibido bañarse' 

muchachas de piel bronceada 
/sus pechos erguidos apuntando hacia el cielo/ 
disfrutan igualmente tranquilas del sol y la brisa 

cuando el calor se vuelve insoportable 
ellas se refrescan en la ducha pública 

alegres 
con el largo cabello chorreando agua 
parecen recién salidas del profundo atlántico 

- . - . - 

ESTEBAN MOORE. Poemas (1982-2007). Prólogo de Leando Calle. Alción Editora. Córdoba, 2015. Pág. 88.

martes, 29 de octubre de 2013

Un poema de Jorge Boccanera

Jorge Boccanera



EL HOGAR 


El cuchillo golpeando la madera. 
Sobre la tabla de picar cebolla. 
El tableteo de los días, 
el cuchillo 
golpeando la madera[.]
Aguijón que retumba sobre la tabla de picar 
y el día desplumado al fondo de la olla, 
y el cuchillo golpeando la madera. 
Cizaña de la música y redoblante, escarcha 
del acero que corta, que desgarra las sombras 
asustadas detrás de cada puerta. 
Y el cuchillo golpeando la madera. 
Bajo el filo mellado ruedan los labios que callaron, 
que se oxidaron sin reclamar el aire que nos falta. 
Y el cuchillo golpeando, 
y aquella empuñadura como mano de muerto, 
y las horas hirviendo al fondo de la olla. 

- . - . -

JORGE BOCCANERA. Marimba (antología). Prólogo de Juan Gelman. Presentación de Lautaro Ortiz. Ediciones Colihue (Musarisca). Buenos Aires (Argentina), 2006. Pág 156.