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| Irma Peirano |
Un tronco seco ablandado por dos almohadones nos invita. Y buscamos. Podemos seguir el trazo de las ramas bajo el cielo. El sol construye su propio laberinto tras el filtro de las hojas. Si suena, el chistido seco de un colibrí nos habrá puesto cerca de la posibilidad de otro recorrido. Este vagabundeo con la imaginación elegirá hacer pie en las hojas, en las alas, en la luz. O puede detener su mirada en el gatito que dedica ingentes esfuerzos a perseguir su propia cola.
Que el gato encuentre su rabito y lo muerda es tan inmediato como la sorpresa dolida con la que se suelta. Pero pocos segundos después olvida o juega a que olvida y vuelve a correr tras de sí. Nosotros pasaremos los días en la misma ronda de encuentros de luz, mordidas de ramas y colibríes de olvido.
Quizás aquí, Bajo la rosa china, experimentemos algo de ello.
jueves, 15 de octubre de 2015
Un poema de Irma Peirano
lunes, 5 de octubre de 2015
Un poema de Felipe Aldana
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| Felipe Aldana |
Quien dice que vio una estrella
y vio la cosa más bella
mirando tan sólo a ella,
no vio lo mejor así,
no vio la flor del maíz,
no vio la flor del maíz.
No encontró ojos brillantes
con reflejos de diamante,
cutis fresco, rozagante,
labios tiernos para el "sí",
no vio la flor del maíz.
Negó belleza a porfía
porque pasó todo el día
en la chala dura y fría.
No sabe nada de mí,
no vio la flor del maíz.
Primera entre las primeras,
negó que la luz viniera
a besar la cabellera
de quien junta por aquí,
no vio la flor del maíz.
Quien no vio esta juntadora
no vio la flor de la aurora,
no vio rosa seductora
y sostengo para mí,
no vio la flor del maíz,
no vio la flor del maíz.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Un poema de Walt Whitman
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| Walt Whitman |
Voz, medida, concentración, determinación y el poder divino de pronunciar las palabras.
¿Has fortalecido tus pulmones y has dado agilidad a tus labios con larga práctica, con ejercicios vigorosos y con la robustez de tu constitución?
¿Te mueves con amplitud en estos amplios ámbitos?
¿Has adquirido el divino poder de pronunciar las palabras?
Pues que sólo al fin, después de muchos años, después de la castidad, amistad, procreación, prudencia y desnudez,
después de haber recorrido la tierra y atravesado los ríos y los lagos,
después de haberse desembarazado la garganta, después de haber absorbido las épocas, temperamentos, razas, después de la libertad, de los crímenes,
después de la fe completa, después de haber aclarado, elevado y quitado obstáculos,
después de haber hecho éstas y otras cosas, es apenas posible que les sea dado a un hombre o mujer poder de pronunciar las palabras;
entonces se precipitarán todos hacia aquel hombre o mujer --nadie se niega, todos acuden,
ejércitos, navíos, monumentos antiguos, bibliotecas, cuadros, máquinas, ciudades, odio, desesperación, concordia, dolor, robo, asesinato, aspiración, forman en filas compactas,
y fluyen obedientes, según se los necesita, por boca de aquel hombre o aquella mujer.
¡Oh! ¿Qué hay en mí que me pongo a temblar al oír las voces?
seguramente he de seguir al hombre o mujer que me hablen con voz justa,
como el agua sigue a la luna, en silencio, con pasos leves, por todas partes alrededor del globo.
Todas las cosas esperan a las voces justas.
¿Dónde está el órgano diestro y perfecto? ¿Dónde está el alma desarrollada?
Pues veo que todas las palabras que de ellos brotan, tienen acentos nuevos, más profundos, más dulces, imposibles sin ellos.
Veo cerebros y labios cerrados, tímpanos y sienes ilesos,
mientras no venga aquello que tiene la virtud de herir y de abrir,
mientras no venga aquello que tiene la virtud de revelar lo que duerme, siempre listo, en las palabras.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Un poema de Emilio Sosa López
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| Emilio Sosa López |
Tanto es igual la sombra como el día, o el día enlutado,
o el viento que gime en las esquinas o el lobo del hambre.
¿Por qué odiar entonces al semejante, por qué temer
sus máquinas infernales, domesticadas con botones
y sexos, sus agrios tufos de pasiones a pila,
si el hombre sólo ama la soledad de su dios y mata
para estar solo y estar en paz consigo mismo
y con su bestia?
Dios vuelve por él a los altares con sigilo de tigre
y allí se instala ante el silencio de su criatura degradada.
¿Por qué odiar el crimen o el sacrificio
a los altivos númenes de la destrucción,
si dulce es la sangre para las estadísticas del miedo
y es convincente el giro de la diaria proclama y
todo está bien dentro del círculo
y es terror el deleite del sol que flamea
como estandarte del sagrado tirano?
Los aplausos son ramas feraces en la viña del pueblo.
¿A qué aguardar otra condenación
si Dios es hombre para el hombre y bestia
para la bestia humana
y magia para la máquina de estado que gobierna sin límites?
Porque otra cosa hubiese sido que muriese
con la sangre de la primera víctima,
pero el dios es eterno como el hombre
y cuando mata es Dios el que mata por él y si se acopla
es Dios quien baja a alimentarse de su propio rebaño.
El tirano sonríe complacido
ante la multitud del gran dios hecho hombre,
y sonríe también
ante la multitud de la bestia hecha hombre.
Y el error nunca importa pues hay tiempo de sobra
para rehacer el reino hasta el fin de la tierra.
--Y aquí la duda, ya que no se concibe fin alguno
para la gloria de lo que está hecho.
viernes, 28 de agosto de 2015
Un poema de Ernesto Cardenal
| Ernesto Cardenal |
Libértanos tú
porque no nos libertarán sus partidos
Se engañan los unos a los otros
/ Y se explotan los unos a los otros
Sus mentiras son repetidas por mil radios
sus calumnias están en todos los periódicos
Tienen oficinas especiales para hacer Mentiras
Esos que dicen:
/ "Dominaremos con la Propaganda
La Propaganda está con nosotros"
Por la opresión de los pobres
por el gemido de los explotados
ahora mismo me levantaré
dice el Señor
les daré la libertad porque suspiran
Pero las palabras del Señor son palabras limpias
y no de Propaganda
Por todas partes están sus armamentos
Nos rodean sus ametralladoras y sus tanques
Nos insultan los asesinos llenos de condecoraciones
Y los que brindan en sus clubes
Mientras nosotros lloramos en tugurios
Los que se pasan la vida en coctail-parties
viernes, 21 de agosto de 2015
Un poema de Jorge Aulicino
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| Jorge Aulicino |
ninguna mujer tremolará por tus poemas
escribirás en sal en vidrio en las
espumas químicas de esta tierra desastrada
y ninguna mujer enloquecerá por tus poemas
martes, 11 de agosto de 2015
Un poema de Julio Castellanos
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| Julio Castellanos |
En un fresco de alegría, apenas verdecido,
en el límpido muelle de la noche
me acerco a ti y me invado
en la iridiscente fragancia de las cosas.
Tiene el amor esa virtud, es blanda
pausa en el camino hacia la muerte.
Por eso es un ensueño, porque frágil
recoge los desechos de la vida
y de los pasos eleva a plenitud
su eco acostumbrado.
Eres sujeto del amor, del juego
de ofrecer lo imposible y ser
la apuesta insegura, avasallada.
Lo sé fugaz y quieto,
inmóvil en el gesto que me inunda;
en él estás, por el deseo
detenida
en el curso inequívoco del tiempo,
el de la devastación y la ventura.
Es plena la alegría
el terso ascenso del ser en el ser mismo.





