Un tronco seco ablandado por dos almohadones nos invita. Y buscamos. Podemos seguir el trazo de las ramas bajo el cielo. El sol construye su propio laberinto tras el filtro de las hojas. Si suena, el chistido seco de un colibrí nos habrá puesto cerca de la posibilidad de otro recorrido. Este vagabundeo con la imaginación elegirá hacer pie en las hojas, en las alas, en la luz. O puede detener su mirada en el gatito que dedica ingentes esfuerzos a perseguir su propia cola.

Que el gato encuentre su rabito y lo muerda es tan inmediato como la sorpresa dolida con la que se suelta. Pero pocos segundos después olvida o juega a que olvida y vuelve a correr tras de sí. Nosotros pasaremos los días en la misma ronda de encuentros de luz, mordidas de ramas y colibríes de olvido.

Quizás aquí, Bajo la rosa china, experimentemos algo de ello.

jueves, 16 de julio de 2015

Un poema de Jacobo Fijman

Jacobo Fijman


PAN NEGRO 

¡Dedos sarmentosos, 
helados y duros 
del invierno! 

La aldehuela 
es como una rama seca. 
Los mesones, las callejas, 
padecen torpeza. 

¡Mastican tan lentamente 
las campanas! 

Intimidad enfermiza 
de los silencios. 

Cuando llueve, 

la aldehuela es un pan negro 
mojado. 

¡Dedos sarmentosos, 
helados y duros 
del invierno! 

- . - . - 

JACOBO FIJMAN. Poesía completa. Ed. Del Dock, col. Pez Náufrago. Buenos Aires, 2005. Pág. 86. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Un poema de Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

PIECECITOS...

Piececitos de niño, 
azulosos de frío, 
¡cómo os ven y no os cubren, 
Dios mío! 

Piececitos heridos 
por los guijarros todos, 
ultrajados de nieves 
y lodos. 

El hombre ciego ignora 
que por donde pasáis, 
una flor de luz viva 
dejáis; 

que allí donde ponéis 
la plantita sangrante 
el nardo nace más 
fragante. 

Sed, puesto que marcháis 
por los caminos rectos, 
heroicos como sois, 
perfectos. 

Piececitos de niño, 
dos joyitas sufrientes, 
¡cómo pasan sin veros 
las gentes! 

- . - . - 

GABRIELA MISTRAL. Antología. Empresa Editora Zig-zag. Santiago de Chile, 1940. Pp. 199-200.

sábado, 11 de julio de 2015

Un poema de Juan José Hernández

Juan José Hernández


POEMA 

No quiero que me digan 
la palabra naranja. 
Me llega el sol, 
mi casa 
y la perdida infancia. 

Hubo un jardín 
y el ocio de unas tardes 
sosegadas. 
Hubo una luz de gracia, 
profundidad del alma. 

Hubo un pájaro fino 
que cantaba en la huerta 
del vecino. 
Hubo dalias pesadas 
a cuya sombra el gato 
bostezaba. 
¡Y en verano la fiesta 
de comerse la breva 
señalada! 

No quiero que me digan 
la palabra naranja. 
Ni naranja, ni siesta. 
Duele aquello que amaba. 

- . - . - 

JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ. Desiderátum. Obra poética. Adriana Hidalgo Editora. Buenos Aires, 2001. Pág. 139.

viernes, 10 de julio de 2015

Un poema de Liliana Lukin

Liliana Lukin



Por el tiempo que hace que estoy 
escribiendo mal sentada, 
dando pasto a las fieras, 
haciendo trabajar 
sin compasión 
la lengua, los ojos, 
las articulaciones elementales, 
he provocado en mí 
una minuciosa compresión de vértebras 
que no comprenden mi necesidad. 

- . - . - 

LILIANA LUKIN. Obra reunida. 1978-2008. Ed. Del Dock. Col. Pez náufrago, 29. Buenos Aires, 2009. Pág. 353.

jueves, 14 de mayo de 2015

Un poema de Elizabeth Azcona Cranwell

Elizabeth Azcona Cranwell


PERMANENCIA 

El cielo es curvo y cierto de humedad 
cielo de confesiones incumplidas. 

Es en vano llenar de gestos nuevos los huecos de la tarde, 
adorar cada día un reflejo distinto, andar cazando vida muy lejos de la orilla del corazón. 

Mi soledad saqueada por amigos sonrientes ahoga por momentos su eterno descubrir. Y de mí triunfa siempre la nostalgia, esa ardiente insegura. 

Esto eres tú todavía, todavía tu intento insostenible, 
todavía tu rostro, la gran dulzura desesperada. 

El amor envejece y tu voz precipita el desasosegado atardecer. 

En el colmo del tiempo volveré a dedicarme a tu mirada. 

El amor rozará muchas veces el borde de las noches. 

No te destruirá. 

- . - . - 

ELIZABETH AZCONA CRANWELL. Tomado de Poesía Buenos Aires. Edición facsimilar. Tomo II (1956-1960). Biblioteca Nacional. Buenos Aires (Argentina), 2014. Pág. 100. 

Un poema de Alicia Genovese

Alicia Genovese


Lluvia copiosa 
sobre la tierra seca, 
a baldes 
sobre el suelo 
polvoso del verano, 
agua persistente 
barro del diluvio 
en mí. 

- . - . - 

ALICIA GENOVESE: Aguas. Ediciones Del Dock, Col. Pez Náufrago 56. Buenos Aires (Argentina), 2013. Pág. 61. 

viernes, 8 de mayo de 2015

Un poema de Severo Sarduy

Severo Sarduy


Matta dibuja lo invisible: el viento, 
la dimensión de lo desconocido, 
lo que no captará ningún sentido, 
ni tiene forma, ni conocimiento. 

El golpe de lo inmóvil. El reverso. 
La fijeza del sueño y el olvido. 
La transparencia gris. El estallido 
de una luz fósil: la del universo. 

La curva del espacio. Hélice rota 
de una galaxia que se apaga: emblema 
del retorno al origen que desata 

la energía más densa y más remota. 
Incandescencia que se expande y quema 
el universo que dibuja a Matta. 

- . - . - 

Tomado de SEVERO SARDUY: Obra completa, Tomo I, Colección Archivos n° 40, Madrid, 1999. Pág. 221.