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| Antonio Requeni |
NARANJERA DE ASUNCIÓN
De tus manos descienden, lentamente,
doradas serpentinas, naranjera.
La piel de tus naranjas es lo único
que nos sonríe en la Recova Vieja.
Tu piel, la de tu rostro y de tus manos,
un poco más de tierra entre la tierra.
Cada día el oprobio se acomoda
junto a tus ropas desoladas, trémulas,
mientras un río de hojas y ladridos
lame tus pies descalzos y se aleja.
Silencio más dramático que el grito.
Ojos que hasta las lágrimas desdeñan.
Yo estoy aquí, mirándote, y no sé
si la naranja que ahora despellejas
es sólo un fruto o es tu corazón
que se desprende de tu cuerpo y sueña.
Virutas de la piel de tus naranjas,
guirnaldas que decoran la miseria,
tal estos versos que, impotente y triste,
escribo ahora en un lugar de América.
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ANTONIO REQUENI: Antología poética. Fondo Nacional de las Artes. Buenos Aires, 1996. Pág. 51.